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La mayoría de
los torneos en nuestra región no cuentan con una fecha fija.
Algunas veces esto es causado por problemas de calendario con
los principales torneos del mundo, pero en la mayoría de los
casos el factor económico hace que los torneos no siempre esten
garantizados.
La excepción
que confirma la regla es el Abierto del Centro de la República
que el Córdoba Golf Club realiza desde hace mas de 70 años, y
siempre durante Semana Santa. Una semana en la cual toda la
ciudad de Villa Allende gira alrededor del golf, mucho más desde
que Eduardo Romero en la decada del 80 y más recientemente Ángel
Cabrera se transformaran en jugadores de jerarquía mundial. Por
esta misma fecha se juega en Estados Unidos el torneo de golf
mas famoso del mundo y desde que sus hijos dilectos participan
del Masters, todos sabían que alguna vez el torneo de Augusta
coincidiría con la Semana Santa. Fue justamente el 2004 el
primer año de conflicto y los temores de sacar el campeonato de
esa semana eran muchos, pero jugarlo sin la presencia de los dos
principales actores tampoco tenía sentido.
Esta vez Romero
y Cabrera serían los anfitriones oficiales del campeonato ya que
Golfstar se hizo cargo de la organización del evento. Este fue
el principal motivo por el cual ambos tuvieron una actuación muy
por debajo del nivel al que tienen acostumbrados a sus
apasionados seguidores. Si bien ellos estuvieron dedicados a
jugar, los nervios que significa ser responsable por primera vez
del campeonato, y la “obligación” de querer hacerlo a la
perfeccion les jugo en contra.
De ninguna
manera el campeonato quedo huérfano de figuras por la ausencia
de los dos cordobeses al tope del tablero. Allí apareció el
nombre de un paraguayo que desde hace ya algunos años pertenece
a la elite del golf mundial. Carlos Franco se comprometió a ir a
Córdoba, y no solo lo hizo, sino que se llevo un título que para
él tuvo un significado especial. Las últimas temporadas de
Franco habían sido desparejas debido a algunos problemas
personales y de negocios que lo tenían distraído. Con esos temas
ya superados, Franco encaró el 2004 decidido a volver a ser el
de antes y en Villa Allende volvió a demostrar por qué es
considerado uno de los grandes talentos del golf mundial. El
joven tucumano Andrés Romero ya había puesto el score en el
tablero y Franco tenía que jugar los dos últimos hoyos en 1 bajo
par para llevarse el certamen. Un gran approach y putt para
salvar el par en el 17 lo mantuvieron con vida y en el hoyo
final mostro su calidad de campeón. El segundo golpe al green
del 18 fue soberbio y el putt para birdie desde 2 metros nunca
estuvo fuera de linea.
En síntesis
podemos decir que fue un gran campeonato, que experimentó por
primera vez salir de su fecha original, que tuvo una cobertura
televisiva como nunca antes la había tenido y que dejo
satisfechos a todos. En especial a Carlos Franco |